Causas y tratamientos del bruxismo

Causas y tratamientos del bruxismo

El bruxismo afecta a un porcentaje muy alto de la población española y aflige de igual manera a hombres que a mujeres. Suele dar comienzo a edades tempranas, generalmente en la adolescencia y una vez aparece es una costumbre cuya erradicación es muy difícil. 

Además, durante la pandemia se ha acentuado y se está viendo un mayor número de fracturas dentales entre la población, por lo que es importante hacer una revisión para prevenirlo.

Si tú o algún miembro de tu familia tenéis que lidiar con este vicio inconsciente, te interesará leer esta pequeña guía que hemos preparado.

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es el hábito involuntario de apretar y rechinar los dientes. Se puede producir tanto de día como durante la noche, y es muy habitual que quienes lo padecen no sean conscientes hasta que otra persona se lo dice o empiezan a padecer las secuelas propias de esta patología.

¿Por qué se produce?

A día de hoy aún no existe un acuerdo sobre el origen de este problema. La mayoría de expertos lo asocian al estrés y a los trastornos del sueño, aunque también suele asociarse a un tipo de alimentación inadecuada, las costumbres posturales, una mala alineación de los dientes o la incapacidad de mantenerse completamente relajados. 

Al ser causas tan diversas, es muy difícil determinar cuáles son las que están provocando el bruxismo. Es habitual que ni los propios pacientes sean conscientes de los desencadenantes del bruxismo si, por ejemplo, se han acostumbrado a vivir con cierto nivel de estrés.

Existe una creencia popular que indica que el bruxismo se produce a causa de parásitos intestinales y que es un síntoma de infección por la tenia, pero esta creencia es errónea y nos parece necesario aclarar que el bruxismo no tiene nada que ver ni con parásitos intestinales ni de ningún otro tipo. 

causas del bruxismo

¿Qué consecuencias tiene?

La acción continuada de apretar y rechinar los dientes tiene unos efectos muy desagradables fruto del roce y de la presión, que afecta de diferentes maneras: 

  • Desgaste de los dientes: el daño deriva en hipersensibilidad dental, pérdida de la dentina, astillamiento… en casos muy graves puede quedar la pulpa expuesta. 
  • Problemas musculares: para ejercer esta presión con las mandíbulas es necesario utilizar todos los músculos que hacen posible la masticación, solo que en este caso, nuestro cuerpo los obliga a realizar un sobreesfuerzo antinatural, con movimientos hacia adelante o hacia atrás, o ejerciendo una presión mantenida durante mucho tiempo. 
  • Dolor: el malestar que produce el bruxismo no se queda en la cavidad bucal, sino que puede afectar a toda la mandíbula, el cuello y la cabeza. Es habitual que muchos pacientes se conciencien de su propio bruxismo por padecer terribles jaquecas. 

¿Cómo se puede evitar?

Al no existir un consenso sobre los desencadenantes del bruxismo, no se pueden dar unas recetas que garanticen que siguiéndolas no se va a padecer. 

Sin embargo, los especialistas recomiendan realizar actividades que ayuden a controlar, reducir o eliminar el estrés y la tensión muscular. 

Estas actividades dependen de cada persona, puede ser ejercicio atlético, meditación, ejercicios de relajación, masajes…

Y por supuesto es muy conveniente tener unas pautas saludables de sueño, manteniendo una correcta postura corporal. 

¿Qué tratamientos existen para el bruxismo?

Los tratamientos para el bruxismo están centrados en evitar la sintomatología que se produce y que hemos explicado en los puntos anteriores. 

El tratamiento más habitual es la férula oclusal o de descarga. Se trata de una prótesis de resina transparente que se acopla sobre los dientes del paciente y que se suele utilizar durante las horas de sueño. 

En casos en los que el paciente se percate de que el bruxismo se produce en momentos determinados como trabajando frente al ordenador u otra actividad similar, también puede recomendarse ampliar su uso en estos episodios. 

La férula de descarga no cura el bruxismo, pero reduce drásticamente el malestar que produce. Al ser la férula la que recibe la presión, los dientes no sufren el desgaste y se eliminan la mayor parte de los dolores. 

En casos muy avanzados en que los dientes han sufrido un fuerte desgaste, se recomienda una rehabilitación protésica para recuperar el cuerpo del diente, tener una buena posición articular y en adelante utilizar también la férula oclusal.

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